El Frío

La calle,
con el cielo dormido
y las personas también.

Las manos 
casi se resquebrajan,
incandescentes.

Sentirme algo más despierta
en un mundo de sonámbulos.

Y una nostalgia
sin principio ni final,
ni siquiera desarrollo,
solo nostalgia.

Nostalgia
vacía de nombres,
espacios o tiempos.

Nostalgia
en sí misma.
Y ya.

31 de octubre de 2019

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