Prólogo
Me paro a escuchar
pero no me oigo a mi misma,
otra noche sin respuesta,
aunque esta vez ni siquiera hablas.
Al cerrar los ojos
ya no recuerdo lo bueno,
debe estar tan lejos
que ni mi ingenua mirada lo encuentra.
Adiós para siempre,
espero escucharme algún día.
pero no me oigo a mi misma,
otra noche sin respuesta,
aunque esta vez ni siquiera hablas.
Al cerrar los ojos
ya no recuerdo lo bueno,
debe estar tan lejos
que ni mi ingenua mirada lo encuentra.
Adiós para siempre,
espero escucharme algún día.
Comentarios
Publicar un comentario