Qué distinta era aquella tristeza de esta, ¿no crees? Era como si me hubieran arrancado la felicidad con unas garras afiladas que me dejaron sangrando e intentando llenar los huecos como me fuera posible; esta, sin embargo, es como si la felicidad hubiera cogido una maleta y se hubiera ido sin dejar huella, no me queda nada por llenar. No sé como podría hacer que dejaran de escocerme los ojos y que las lágrimas salieran de una vez, no lo sé. ¿En realidad a quién le importa eso? 3 de julio de 2018
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